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Por Nayra Gómez, enfermera especialista en menopausia, inflamación crónica de bajo grado 

¿Qué dice la ciencia sobre los cambios que se producen en el cerebro?

Durante décadas, la menopausia se explicó casi en exclusiva desde el ovario: ciclos irregulares, sofocos, cese de la menstruación. Es, como mínimo, una mirada incompleta. Los estrógenos actúan sobre múltiples sistemas cerebrales implicados en el sueño, la regulación de la temperatura, el estado de ánimo, la memoria, la atención y la respuesta al estrés. Cuando esa señal hormonal empieza a fluctuar, especialmente en la perimenopausia, los síntomas no se quedan en el terreno ginecológico: aparecen también en cómo se duerme, se piensa y se afronta la presión del día a día.

Cuando el sueño se vuelve frágil, cuesta encontrar una palabra que antes salía sola o el estrés se tolera peor que antes, el cuerpo está señalando algo concreto: no es cansancio pasajero ni «cosas de la edad». El cerebro también atraviesa su propia transición hormonal, y entenderlo con evidencia, sin alarmismo, es el primer paso hacia una menopausia informada.

Socialmente, esta dimensión suele minimizarse. Frases como «es el estrés» o «son los años» retrasan una valoración adecuada y dejan a muchas mujeres sin respuestas. La consulta de enfermería especializada en climaterio tiene aquí un papel claro: preguntar más allá del sofoco.

Qué hay detrás de la niebla mental?

Olvidar una palabra a mitad de frase, perder el hilo de una conversación o necesitar más tiempo para organizar una idea son quejas frecuentes en la perimenopausia. La investigadora Pauline Maki, referente internacional en cognición y menopausia, ha documentado que estos cambios —memoria verbal, atención, velocidad de procesamiento— suelen ser leves y transitorios (3).

Esto no equivale a un riesgo de demencia: en la mayoría de los casos, la función cognitiva se mantiene dentro de la normalidad. Ahora bien, una mujer que arrastra meses de mal descanso, alta carga laboral o familiar y un cambio percibido en su concentración merece una valoración que tenga en cuenta el conjunto, no una frase tranquilizadora de pasillo.

El sueño: el primer sistema que se resiente

Los receptores de estrógeno están especialmente concentrados en dos áreas del hipotálamo: el núcleo preóptico, que regula la temperatura corporal, y el núcleo supraquiasmático, que gobierna el ritmo circadiano y el sueño (1). Cuando el estrógeno fluctúa, ambos sistemas pueden desestabilizarse a la vez.

Esto explica por qué el sueño se fragmenta en esta etapa: no siempre por un sofoco evidente, sino por microdespertares repetidos, sensación de inquietud corporal o un descanso que no repara aunque las horas de cama sean suficientes (4). Y cuando el sueño falla, el efecto se propaga: la memoria, la regulación emocional y la tolerancia al estrés dependen directamente de un descanso de calidad.

Por eso, cuando llega la queja de «no me reconozco», pregunto tanto por el sueño como por los sofocos.

 

Un cerebro en adaptación

La neurocientífica Roberta Brinton propuso entender la perimenopausia como una transición neurológica activa, no como un deterioro (1). Estudios de neuroimagen han observado diferencias en estructura, conectividad y metabolismo energético cerebral asociadas a las distintas fases de la transición menopáusica, con una recuperación parcial de varios de estos parámetros una vez consolidada la posmenopausia (2). Es la imagen de un cerebro adaptándose a una nueva realidad hormonal.

Conviene ser prudentes con estos hallazgos: son herramientas de investigación, no de diagnóstico individual. Lo que sí sostienen es que la dimensión cerebral de esta etapa es real y merece atención clínica, no solo paciencia.

 

Referencias bibliográficas

  1. Brinton RD, Yao J, Yin F, Mack WJ, Cadenas E. Perimenopause as a neurological transition state. Nat Rev Endocrinol. 2015;11(7):393-405.
  2. Mosconi L, Berti V, Dyke J, Schelbaum E, Jett S, Loughlin L, et al. Menopause impacts human brain structure, connectivity, energy metabolism, and amyloid-beta deposition. Sci Rep. 2021;11:10867.
  3. Maki PM, Jaff NG. Brain fog in menopause: a health-care professional’s guide for decision-making and counseling on cognition. Climacteric. 2022;25(6):570-578.
  4. Baker FC, de Zambotti M, Colrain IM, Bei B. Sleep problems during the menopausal transition: prevalence, impact, and management challenges. Nat Sci Sleep. 2018;10:73-95.